Los tiempos se ponen difíciles, surgen tentaciones,

Nadie dice que la vida es fácil.

Nos quedamos dos, tres veces cuádruples,

Pero Dios nunca nos permite fatigarnos.

Y cuando llegamos a la altura, el pico,

Él no nos deja indiferentes y envía a su único hijo,

Para salvarnos de ser imposibilitados o pisoteados.

Pero, ¿quién es este “único hijo” y qué es lo que realmente sabemos de él? ¿Es Jesucristo el hijo de Dios? ¿Le gustaría saber quién era realmente y cómo nos salvó? ¿Por qué todavía nos salva hoy? ¿Quieres conocer a Jesús?

Pocas personas niegan que Jesucristo sea un personaje histórico. El impacto que ha tenido y continúa teniendo en la humanidad es insuperable. Todo el sistema de citas occidental rinde testimonio de su realidad histórica de modo que la mayoría de las personas que viven en la tierra sabe de Jesucristo. Pero, ¿quién era este hombre en realidad? ¿Y cuál fue el significado de su vida y la muerte? ¿Era sólo un gran maestro religioso o había algo más a su existencia que deberíamos saber?

Mucha gente va a reconocer a Jesucristo como un buen hombre, un gran maestro, o incluso un profeta de Dios. Estas cosas son ciertas, de Jesús, pero no definen completamente quién es realmente. La Biblia nos dice que Jesús es el Hijo de Dios, Dios en la carne, Dios en forma humana. Dios vino a la tierra para enseñarnos, sanarnos, corregirnos, perdonarnos y morir por nosotros! Jesucristo es Dios, el Creador, y el Señor soberano. El Hijo de Dios fue enviado a la tierra para la eliminación la barrera entre Dios y su pueblo. Él vivió una vida tan simple y sin pecado. Sin escándalos o faltas. Dedicó todo su tiempo a cambiar la vida del Pueblo de Dios a través de mensajes.

Él cambió el mundo en sólo 33 años en la tierra, y nadie ha tenido un mayor impacto en este planeta que Jesucristo. Después de todo este es su planeta. No hay ningún signo más seguro de que la divinidad de Cristo  2.000 años después de su muerte lo demonios siguán temblando ante su nombre. Muchos se estremecen  al escuchar su nombre poderoso; no hay otro nombre que tiene un poder como el de Jesús.


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