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La fascinación de la serpiente

Las fascinación de la serpiente.

De vuelta en el Edén, al comienzo de la creación, la serpiente le dijo a Eva: “No vas a morir si comes del fruto”. Dios está diciendo a un cerdo. ¡Cómelo, y lo único que va a suceder es que te vuelvas como Él!

Entonces Eva lo comió y vivió. Luego se lo dio a Adán. Y él también vivió … Pero ninguno de los dos se dio cuenta que, con ese acto, que ellos consideraban tan inofensivo, habían destruido irrevocablemente su relación original con Dios y se habían puesto a sí mismos y a toda la humanidad desde ese momento bajo sujeción a la muerte. Entonces, aunque físicamente continuaron viviendo, algo definitivamente murió … y no había nada que pudieran hacer solos para arreglarlo. En vez de eso, los echaron del jardín y, a partir de entonces, todos nos convertimos en esclavos del pecado y tuvimos que trabajar.

Decir ‘lo siento’ simplemente no lo arregló. Todo cambió, y no fue bueno, y se mantuvo de esa manera hasta que Jesús, el Hijo de Dios, vino y pagó el precio y lo corrigió.

Pero lo realmente interesante de todo esto es que estamos viendo que esa misma y antigua mentira se está extendiendo nuevamente hoy. E, increíblemente, una vez más la gente se lo traga, anzuelo y plomo. “No quieres creer lo que Dios dice en la Biblia”, susurra la serpiente. “No va a pasar nada malo si olvidas todas esas reglas aburridas sobre el sexo, el hecho de ser hombre y mujer, y adorar al Creador”. Después de todo, hizo un trabajo bastante pésimo, porque siempre hay problemas, pero tú tienes el conocimiento, ¡así que puedes arreglarlo!

Al igual que los pavos que se alinean para la Navidad, creemos que todo esto son burradas. Nos decimos a nosotros mismos que hemos avanzado intelectualmente, emocionalmente y espiritualmente, y que podemos tomar el control y hacer un mundo mejor. Nos aseguramos mutuamente que hemos superado las historias de hadas y que Dios, si alguna vez existió, ¡está muerto!

Y tan inexorablemente nos deslizamos cada vez más profundamente en el desorden y la confusión.

Está bien dicho que no hay nada nuevo bajo el sol. Cristo vino a liberarnos y devolvernos a la vida que disfrutaban Adán y Eva antes de escuchar a la serpiente. Es una oferta que hoy podemos elegir aceptar o rechazar, pero uno pensaría que, después de todo lo sucedido, podríamos haber aprendido algo. Aparentemente, no, porque la gente todavía prefiere la mentira de que podemos hacer un mundo mejor por nosotros mismos: que podemos burlar las llamadas reglas y recrear la creación. Podemos rehacer a Dios a nuestra propia imagen.

No es una buena opción, porque inevitablemente el resultado volverá a ser el mismo. No es una vida mejor, sin problemas, sino caos y muerte.

No obstante, la oferta hecha por Cristo sigue en pie. Podemos aceptar la mentira del diablo de que podemos gobernar el mundo; y morir. O podemos elegir seguir a Dios y obedecer sus mandamientos, y vivir, y en el proceso, realmente podemos hacer del mundo un lugar mejor.

Es tan simple como eso.


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